Dicen por ahí que todo el mundo es poeta o tiene una novela en la gaveta. En una clase, Elidio La Torre dijo algo así como: “Uno mueve un matojo y salen tres poetas”. Es verdad que, por alguna razón, cuando a la gente le da por la vena literaria, la mayoría termina optando por la poesía. En segundo lugar, diría yo, está el cuento. ¿Será que les parece más fácil? Yo no me atrevería siquiera a mostrar en público un poema mío, si es que alguna vez lo hubiera. Por ahí ya se está promocionando el certamen de poesía del Municipio de Caguas, cuyo primer premio son 1,000 toletitos hermosos, y me estoy dando contra la pared porque eso es algo en lo que no tengo ni un “break”. La poesía no es sólo soplar y hacer botella. Por eso, los verdaderos poetas deberían colegiarse.
En fin, que eso dicen. Pero en Facebook, descubrí ayer que las preferencias de un “network” están cuantificadas. Por si acaso, explico: Por ejemplo, yo pertenezco al “network” de San Juan, PR. Básicamente, ese es el único “network” de Puerto Rico. Si vives en Mayagüez, que se joda: tienes que poner que eres de “San Juan, PR”. Esto debe ser un golpe muy duro para los de Ponce.
Hay unas estadísticas de cada network: un “top ten” de cosas como los libros más leídos (la Biblia, entre ellos), películas favoritas (Scarface es # 7), programas de televisión, intereses, etc. Se descubre que la fotografía es uno de los 10 intereses más comunes de los 69,430 puertorriqueños que aparecen ahí.
No dice “Poesía” en ninguna parte.
La fotografía es la nueva poesía. Hasta yo soy víctima de ello. Bueno, yo tengo educación formal, pero igual la tienen los montones de fotógrafos puertorriqueños geniales que publican sus fotos en Flickr y DevianArt. Y muchos fotógrafos que se nota que simplemente les gusta, sin ninguna otra pretensión, también son muy talentosos. También hay locos mediocres, como en todo.
Pero es más difícil sobresalir cuando uno no es un fotógrafo profesional que sólo quiere divertirse, pero a la vez lograr algo. Hoy, cualquiera te mide el talento por la cámara que tengas y te dice que tiene una mejor. (Me ha pasado que, cuando les presto la cámara, no pueden ni enfocar.) Aunque mis fotos dependen de mi ojo más que de mi técnica, que es cuestionable, hay quien me elogia mucho y qué sé yo. Pero no puedo competir con nadie porque las exigencias se inflan.
En sus orígenes, la fotografía no pretendía ser necesariamente un arte. Aunque imitara a un arte, era más bien algo útil (el arte no lo es, pregúntenle a Lord Henry Wotton). Cuando se le comenzó a considerar como arte, le pasó lo que al arte comisionado y al arte digital: no lo quisieron admitir en el corillo. Ahora, después de haberse consagrado, se ha vuelto en algo “muy fácil”, igual que ser poeta.
¿Qué piensan los poetas y los fotógrafos?