Permítanme darme una patada
por Isabel Batteria
Con alas los libros libres
Por Mario Alegre barrios
El Nuevo Día
jueves, 26 de enero de 2005
En el proceso de dar aliento a esta iniciativa que en esencia -y como su nombre bien lo indica- libera libros para que su verbo llegue gratuitamente al mayor número posible de lectores, Adiela descubrió que en Puerto Rico ya existía un “liberadora” literaria que, de manera un tanto informal, se dedicaba a dejar libros en diversos lugares públicos con la esperanza de que llegaran a manos de quien los supiese apreciar, disfrutar y -al final- liberar nuevamente.
Isabel Battería -co fundadora y moderadora del blog literario Derivas.net- tiene entre sus pasiones precisamente los libros, pero no como el coleccionista que atesora piezas o el cazador que exhibe sus presas disecadas, sino como una pertinaz enemiga del cautiverio al que muchos condenan esos ejemplares que entre sus tapas albergan mundos alternos construidos con tinta y papel.
“Los libros me han fascinado toda la vida”, dice con cierta candidez esta singular libertadora literaria. “En mi casa no había televisión y los libros suplieron con creces esa carencia. Mi mamá es profesora de español en la universidad y de ella aprendí a crecer leyendo. Esto de liberar libros llegó porque un día, hace alrededor de año y medio, encontré en internet un lugar que lo promueve y de inmediato supe que era el sitio para mí. Desde entonces empecé a registrar libros y a liberarlos en los lugares más diversos y tan lejos con en París”.
Isabel señala que acogió con beneplácito la noticia de que Adiela estaba trabajando en el proyecto de Los Libros Libres de Puerto Rico porque hasta ahora su gestión había sido de alguna manera un tanto solitaria, sin un coro considerable de personas afines que estimulara el ejercicio. “Lo he hecho a través de Book Crossing y creo que es fantástico que Adiela esté organizando el movimiento en la Isla, porque no se trata simplemente de liberar libros -que es el propósito fundamental del proyecto- sino también de otras prácticas complementarias que llenan diversas necesidades”, apunta. “Por ejemplo, hay lectores que pueden estar interesados en alguno de los libros que yo tengo en mi poder y que está listado en mi perfil dentro del site en internet. En una ocasión uno de ellos se comunicó conmigo por e-mail para proponerme un intercambio por ese ejemplar. Asimismo, en otra ocasión yo había puesto en mi ‘wish list’ un libro que me interesaba conseguir y un miembro de la comunidad me escribió para decirme que lo tenía y que me lo deseaba obsequiar. Este es el tipo de dinámica que se puede generar con Los Libros Libres de Puerto Rico”.
Con éxito en lugares como México, Estados Unidos y algunos países de Europa, la liberación de libros debe vencer las reservas con las que -por razones culturales- el puertorriqueño percibe todo aquello que es gratuito. “La gente desconfía, de entrada, de todo aquello que se ofrece libre de costo o, al menos, no le da mucha credibilidad al valor que puede tener”, añade por su parte Adelia, directora del proyecto. “Esa es la idiosincrasia nuestra. No hay la costumbre de dar gratuitamente cosas de valor, como lo puede ser un libro, sobre todo si es uno que a nosotros nos ha dado placer y nos ha enriquecido. Creemos que con esta iniciativa la gente puede empezar a romper con esa mentalidad y descubrir los placeres tan grandes que hay no sólo en leer, sino también en compartir esas lecturas”.
En esta dirección se dirige la primera actividad de Los Libros Libres de Puerto Rico, convocada para el martes 7 de febrero a partir de las 7:30 de la noche en el espacio de AREA, en Caguas, donde habrá una surte de casa abierta para demostrar de manera vivencial como cualquier persona se puede hacer miembro de la entidad y así estar listo para registrar y liberar libros.
“Se trata de nuestra primera reunión y queremos que transcurra de manera un tanto informal y cómoda, para que todos conozcan de primera mano lo que esto significa”, comenta Adiela. “Nos acompañarán esa noche diversas personalidades ligadas al mundo cultural de Puerto Rico, en especial al contexto del libro, entre ellas Rosario Romero, de la Editorial del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y el escritor Luis López Nieves, quien acaba de publicar con la editorial Norma la novela El corazón de Voltaire. También habrá registro en vivo a través de varias computadoras conectadas a internet para que los usuarios se familiaricen con el proceso y constante lo fácil y gratificante que es”.
Para esta reunión, se pide a cada asistente que lleve dos libros -que haya leído y que le hayan gustado, por supuesto- para pasen a formar parte de un lote cuyo 50% será adjudicado mediante un sorteo entre los mismos asistentes, con el propósito de que cada uno de ellos se lleva a casa un libro. El 50% restante será liberado por Los Libros Libres de Puerto Rico como parte de su gestión.
Para más información, entrar a la siguiente dirección: www.loslibroslibres.com.





Pero la historia tiene su magia. Y el ritmo es enloquecedor. El punto culminante llega sin uno darse cuenta. A mí me subió la presión. (Tuve oportunidad de decirle eso a Gioconda Belli; dejó de hacer lo que estaba haciendo, me miró con cara de que yo estaba loca, y me dijo “¿Qué te subió la presión?”.) Me recordó a mi abuela y me animó a revisar algo de su futura novela, la cual quizás ella nunca vea publicada, sobre sus años presa en Cuba. No pude dormir hasta beberme la última palabra, ni después, porque trabajaba temprano en la mañana. No pude leer otros libros por al menos dos días. Luego quise devorarme sus otras novelas y me llevé una gran desilusión.
Persepolis, Marjane Satrapi – Este libro, dividido en dos volúmenes, tiene el sitial de ser el que me introdujo a la novela gráfica. Era justo uno de los tipos de libros que me gustan, las crónicas históricas, con el elemento artístico que me dio picazón en la vena al instante. Es la autobiografía de una mujer iraniana que aun es joven, no llega a los 35, así que la historia es muy actual y pertinente. Me enseñó que el dibujo no tiene que ser perfecto, sino expresivo y, a veces, conceptual. Luego he leído otras cosas y he considerado seriamente hacer una novela (o cuento) gráfica.
El corazón de Voltaire, Luis López Nieves – Mi experiencia es colectiva: no conozco a nadie que la haya podido soltar más de una vez, siempre obligada. A veces, me creía como cierta la historia del genetista que descubre que el corazón de Voltaire en la Biblioteca Nacional de París es falso, con tanto detalle verosímil hasta los huesos… literalmente. Lo único que me distrajo un poco fue que a mitad ya sabía más que los personajes, y me veía insultándolos por no darse cuenta de sus errores.