La tinta de los penepés sangra (aunque sea un poco)
por Isabel Batteria
Anoche, le envié un correo electrónico a algunos senadores para que se opusieran a la enmienda a la constitución que prohibiría el matrimonio entre personas del mismo sexo. Como a la media hora, a las 11:30 p.m., me contestó McClintock. Me dijo que estaba en contra, y que gracias por compartir mi opinión con él. O al menos eso decía el mensaje que sospecho fue redactado como respuesta automática a todo el que le escribiera sobre el asunto.
Me recordó un suceso similar. Cuando me gradué de escuela superior, Rosselló era gobernador. Se le envió a los graduados una carta de felicitación por haber “logrado ese paso, bla bla bla”. Era una fotocopia; uno miraba el papel a contraluz y notaba que la tinta no sangraba. A manera de experimento, le contesté. Le agradecí el gesto y le dije que apoyara más la educación. Un alicate me contestó. Un alicate con destrezas artísticas, porque esta vez la firma de Rosselló (que es tan PNP que hasta los ojos y la piel los tiene azules, ¿se han fijado en el color azul grisáceo de su piel?) sí se ramificaba microscópicamente en el papel. La carta aludía a lo que yo había escrito.
Ambas experiencias me han enseñado algo: quizás por las deficiencias en todo lo demás, los penepés tienen mejores relaciones públicas que los demás. Uno quiere pensar que le hacen caso. Complacen en estas formas pequeñas para que uno se sienta bien y se olvide de las formas grandes en que nos clavan. Pero aun así, es una lección que los demás podrían aprender para fortalecer sus buenas causas.
Cabrón McClintock, se abstuvo. Ese es el problema de las luces y el glamour.
jaja, se abstuvo!! que cabrón. bueno, todo el post es sobre eso mismo no? la dimensión de estos simulacros da vértigo. tienes el email guardao? postéalo!! nos vemos pronto…